El padre Fermín Álvarez tuvo la oportunidad de hablar con Bárbara Rolín, una de las primeras personas que llegó al barrio (ya muy anciana en la época en que habló con él). Su padre explotaba las cercanas canteras de cal. Según ella, entre 1900 y 1910 empieza a llegar gente y a instalarse en chabolas de tabla junto a la Cañada Real de Sancha Brava. El celador de cañada no permitía construir en material estable, pero la gente empieza a desobedecerle y a construir sus casas. Las casas son derribadas y vueltas a contruir una y otra vez. La lucha dura años, construyéndose de noche las casas que serán derribadas de día. Por esa misma época, en África, estaban teniendo lugar numerosas escaramuzas bélicas en el monte Gurugú, de las que se hablaba mucho en toda España. Entonces del celador de cañada pronunció la frase que daría nombre al barrio: "Esto es peor que El Gurugú". Poco después, el general Macón da permiso para que los que vivan en la cañada. Muchos se dedicarán a construir una casa, venderla y ocupar otro cuadro. La construcción es anárquica hasta 1925 con muchas ventas y reventas de terrenos y casas. A partir de entonces empieza una fuerte inmigración y el barrio crece mucho, de forma más ordenada. El primer nombre oficial del barrio es: Francisco Ferrer Guardia. Los vecinos se dedican principalmente a trabajos agrícolas, a trabajar en la cantera o al contrabando de tabaco y café. Durante la República se cambia el nombre del barrio de Francisco Ferrer a Gurugú. Durante la guerra y la postguerra el barrio prospera mucho. El contrabando se convierte en la principal fuente de ingresos. A finales del franquismo el barrio sufre una fuerte emigración, pero también recibe a muchos vecinos nuevos procedentes de los pueblos cercanos. En la actualidad han surgido nuevas urbanizaciones de bloques de pisos y unifamiliares. Todas las calles están ya asfaltadas y disponen de alumbrado eléctrico, alcantarillado, recogida de basuras, etc.



